Tiamat
La reina dragón, la némesis de los dioses, la dama oscura

Deidad menor faerûnia
Símbolo: dragón de cinco cabezas
Plano natal: Heliópolis
Alineamiento: Legal maligno
Ámbito: dragones malignos, reptiles malignos, avaricia, Khessenta
Adoradores: dragones cromáticos, culto del Dragón, dragones malignos, reptiles malignos, guerreros, hechiceros, ladrones, vándalos
Alineamiento de los clérigos: LM, LN, NM
Dominios: Estirpe escamosa, Ley, Mal, Tiranía
Arma predilecta: una cabeza de dragón (pico pesado)

TiamatTiamat es una diosa avariciosa, vana y arrogante que encarna todas las virtudes de su progenie cromática pero pocas de sus debilidades. Está completamente dedicada a la adquisición de poder y riqueza personal, y ve a los mortales como desventurados peones en sus enfrentamientos con otras deidades. Puede ser encantadora y atenta cuando es necesario, pero su naturaleza egoísta, maligna y reptiliana es fácilmente perceptible para aquellos que prestan atención.

La iglesia de Tiamat está reglamentada por una estricta jerarquía de rangos y títulos. Los clérigos de Tiamat están ocupados principalmente en la doble tarea de adquirir una cantidad siempre creciente de riquezas para la fe y de sabotear las fes de otras deidades. Como resultado, dedican la mayor parte de las horas que pasan despiertos a una interminable serie de robos, asesinatos, actos de vandalismo e incendios. En Únzher y Khessenta están dedicados principalmente a apropiarse de tanto poder como sea posible, mientras que en Faerûn occidental los agentes del culto están centrados en infiltrar y subvertir el culto del Dragón.

Los clérigos de Tiamat rezan para sus conjuros al anochecer, con la esperanza de que ella hará volver al sol a la mañana siguiente, como parte de un ritual conocido como la Entrega del diezmo. La Entrega del diezmo requiere un pequeño diezmo, normalmente varias monedas de oro o una pequeña gema, que se ocultan en un cuenco formado con las manos del clérigo mientras este ofrece sus oraciones, y que después son enterradas. El clero de Tiamat también realiza muchas otras ceremonias diarias en homenaje a su ama. El rito del Respeto es un complicado ritual de humillación y apaciguamiento que debe ser realizado mientras uno se aproxima a cualquier retoño de la reina Dragón. Esta ceremonia no proporciona ninguna protección ritual de la furia de un dragón, pero el no realizarla con rigurosa perfección con toda seguridad provocará la ira del gran reptil. En Únzher, los Escamosos oscuros han proclamado el día de la primera luna llena tras Estival día sagrado dedicado a la dama Oscura. Conocido como el festejo de la Venganza, este día señala la derrota de Gilgeam por Tiamat, Némesis de los dioses. En Únzalas el día está marcado por una anarquía general, disturbios y una extensa carnicería incitada por el clérigo y los fieles y está salpicada por la consumación de actos de venganza rumiados durante mucho tiempo. Durante este rito los clérigos de los panteones mulhorandino y faerûnio intentan contener el saqueo y la destrucción, pero los oficiales prominentes deben protegerse de los numerosos intentos de asesinato ejecutados por los adoradores de Tiamat. Muchos clérigos se hacen multiclase como discípulos divinos, guerreros, hechiceros o (si están asociados con el culto del Dragón) purpurados.

Historia/Relaciones: Tiamat es una deidad intrusa, venida a Faerûn junto con el resto del panteón unzhérico. Sus batallas con estas deidades son legendarias en Únzher, y la Némesis de los dioses era culpada de cualquier contratiempo experimentado por Únzher. Como resultado de ello, su pequeño culto sobrevivió según los dioses supervivientes unzhéricos se iban haciendo cada vez más tiránicos, finalmente recuperando suficiente fuerza como para destruir a Gilgeam durante la era de los Trastornos. Sus enemigos incluyen a Perdición Ilmáter, y no tiene aliados conocidos.

Dogma: las deidades rivales de todos los credos y de todos los panteones son inherentemente tiránicas. Solamente buscan poder a cualquier precio, a pesar de sus endulzadas palabras. La Reina dragón es el único ser lo suficientemente poderoso como para desafiar a los dioses y derrocar su despótico gobierno, como demostró al derribar a las otras deidades unzhéricas. Trabaja incansablemente para el día en que Tiamat expulsará a los dioses de Faerûn y unirá al mundo bajo su gobierno. Para este fin sigue sus órdenes sin cuestionarlas y permanece dispuesto a sacrificarte a su servicio. Derrocar a los dioses requiere poder, y el poder se adquiere mediante la acumulación de riquezas y magia. El poder exige respeto. Los dragones cromáticos de todas partes deben ser venerados como la progenie de la Reina dragón, y se les debe rendir homenaje. Cuando Tiamat asuma su trono, sus hijos dracónicos la servirán como duques y su clero como sus vasallos mortales.


Cortesía de Charlie15